Borrrego Cimarrón de BC el mayor en Norteamérica

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El borrego cimarrón es el más grande su especie en el norte del continente

El borrego cimarrón es el mayor de las dos especies nativas de borregos de Norteamérica. El borrego cimarrón de Baja California, también llamado peninsular, pertenece a la subespecie Ovis canadensis cremnobates, una de las siete que existen en Norteamérica. Cimarrón, fue el nombre que los españoles le dieron al Borrego del Desierto de América. Antes de la conquista de México, cimarrón era solamente un adjetivo para calificar “al que ganaba la libertad”. Un segmento de la gente interesada en este animal cree, sin embargo, que nuestros borregos silvestres se llaman cimarrones, porque viven en las cimas de los cerros.

Los machos miden de 150 a 170 cm. de largo, de la punta de la nariz a la punta de la cola, 80 cm. de alzada a la cruz y pesan entre 70 y 80Kg. La cabeza con los cuernos de un macho grande, puede representar un 10% del peso corporal total. Los cuernos se enroscan en espiral hacia atrás, y en los machos pueden tener un diámetro en la base de hasta 15 cm. Las hembras son un 20-30% menor. Los cuernos de los machos están más desarrollados que los de las hembras.

El hábitat del borrego cimarrón en México se caracteriza por climas desérticos, relieves topográficos intrincados, vegetación escasa y de afinidades desérticas. Esto restringe la distribución de esta especie a las montañas de los desiertos del norte de México, por lo que su localización es fragmentada de manera natural.

Los machos viven hasta los 10-16 años de edad. De doce muertes en cuarenta y nueve borregos equipados con radios en Arizona, seis fueron causadas por atropellamiento cuando los animales intentaron cruzar una carretera, dos fueron depredados por coyotes, otro por un puma y dos fallecieron por causas desconocidas. En otras áreas la mayor mortalidad es debida a la transmisión de enfermedades como sinusitis, sarna, fiebre de pezuñas, fiebre de lengua azul y aftosa y la competencia producida por ganado bovino o caprino. Aunque la depredación no es frecuente dado el terreno de difícil acceso que prefieren los borregos, esta misma característica hace que las muertes por caídas sean relativamente comunes.

Una fuente muy importante de mortalidad, especialmente en las poblaciones mexicanas, es la cacería furtiva. Tal presencia del hombre moderno en el hábitat borreguero impactó a tal grado al cimarrón, que en algunas regiones lo han puesto al borde de la extinción. Hoy podemos reconocer distintas acciones del hombre , en perjuicio del borrego, siendo en opinión propia las siguientes: • Apropiación de fuentes de agua naturales • Caza indiscriminada para el sustento del colono • Caza deportiva clandestina • Caza deportiva erróneamente calculada en sobrestimaciones • Transmisión de enfermedades del ganado doméstico • Apropiación del hábitat para uso habitacional, ganadero y minero • Destrucción del hábitat • Fragmentación del hábitat por caminos, acueductos, oleductos, tendidos eléctricos o telegráficos y carreras fuera de camino, que impiden migraciones • Disturbio de paraderos La cacería furtiva no se conforma con borregos viejos; por lo común, los cazadores furtivos cazan hembras y crías. Debido a la gran demanda de esta especie, existe un mercad negro, según algunos, avivado por la veda declarada por el gobierno mexicano en 1990. A pesar de todo, la prohibición es correcta y las autoridades vigilan las zonas con los recursos a su alcance, el problema es que los organizadores de cacerías, a quienes se les pagan hasta 5 mil dólares por borrego, han refinado sus estrategias para burlar a la ley. Son expertos en el desierto y rastrean las sierras en busca de los trofeos potenciales. Cuando localizan algún cimarrón, llaman de inmediato a los cazadores furtivos que están dispuestos a viajar enseguida a la zona. No es necesario que lleven arma, lo cual podría requerir de explicaciones y mostrar permisos, ni equipo de montaña, pues un campamento los delataría. Los organizadores de la cacería lo han previsto todo, de manera que la operación se haga en un solo día, para posteriormente hacer llegar la cornamenta deseada.

La realidad es que hoy, el borrego cimarrón es una especie muy valiosa que requiere de esfuerzos de protección especial. El gobierno mexicano ha declarado a la especie bajo protección especial.  El control y reducción del impacto humano representa el reto más importante y el más difícil por vencer. El impacto humano negativo sobre el borrego incluye una serie de factores. La cacería ilegal ha sido desastrosa en muchas poblaciones. La presencia de vehículos para todo terreno y motocicletas han tenido un impacto negativo importante. Las modificaciones drásticas de hábitat eliminan las condiciones adecuadas para el borrego. La introducción del ganado representa una de las amenazas más serias, por la competencia que representa y por el potencial de transmisión de enfermedades. Es más fácil prevenir el daño a los borregos que intentar repararlo. La delimitación y conservación de áreas prioritarias casi ha dejado de ser una opción puesto que las áreas donde existe el borrego son bien conocidas en términos generales. Es poco probable que aún haya zonas con poblaciones importantes de borregos que no sean conocidas por los científicos o autoridades gubernamentales. Sin embargo, si se pueden llevar a cabo programas especiales de protección a lagunas de las áreas que albergan borregos y que no son zonas protegidas.

 

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