¿Aporta algún beneficio tomar café o es dañino?

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La ingesta de café ha sido muy cuestionada desde que éste apareció en nuestro mundo. Una taza de café a nadie hace daño, dicen muchos. Abusar de él, sí es dañino, dicen otros tantos.
El café es una excelente fuente de cafeína, aunque contiene, por lo menos, otros trescientos ingredientes activos. La cafeína está presente en el té, el chocolate, algunos refrescos de cola y en ciertos analgésicos. Se considera un estimulante del corazón y el sistema nervioso central. También contribuye a mejorar los estados de alerta y los procesos de memorización, disminuye la sensación de fatiga, estimula la producción de ácido gástrico, promueve la formación de la orina y dilata las vías respiratorias de los pulmones. El consumo de café reduce el riesgo de cáncer del intestino grueso.
El café ayuda durante los procesos de jet lag, expresión que se aplica a la desorientación por insomnio y fatiga que se produce durante largos viajes en avión, cuando se atraviesan los husos horarios. El café ayuda a cambiar los ciclos biológicos naturales, por lo que algunos especialistas recomiendan beber café por la mañana cuando se viaja al Oeste, y al anochecer cuando se viaja al Este.
Imprescindible por su contenido en cafeína, el café es consumido ampliamente, sobre todo en el mundo occidental. Aunque presenta sus ventajas y sus inconvenientes.
Con el café disfrutamos de una bebida placentera y estimulante, sin embargo, su valor nutritivo es prácticamente nulo.
El café es una infusión obtenida a partir de las semillas tostadas y molidas de la planta del cafeto (Coffea) oriunda de países tropicales. Es una de las bebidas estimulantes predilectas en Europa y Estados Unidos. Es algo cotidiano tomar café al comenzar el día, en el desayuno, al hacer un paréntesis en nuestra actividad diaria o al finalizar una comida.
Aunque se conocen más de un centenar de especies, son fundamentalmente dos variedades, las más consumidas y apreciadas. El café arábica, originario de Brasil, Colombia y Kenia, es el más apreciado y cotizado por su delicado aroma, poca acidez y su bajo contenido en cafeína. El café robusta, producido en Angola, Uganda y Costa de Marfil, presenta un aroma más fuerte y astringente y un mayor contenido en cafeína. Se considera que una taza de arábica aporta entre 50 y 100 mg de cafeína mientras que una taza de robusta contiene 120 y 250 mg de esta sustancia.
¿Qué nos aporta una taza de café?
Con el café disfrutamos de una bebida placentera por su aroma y sabor tan característicos que al mismo tiempo nos estimula, sin embargo, su valor nutritivo es prácticamente nulo. Al ser una infusión nos proporciona fundamentalmente agua, escasas proteínas, grasas e hidratos de carbono en cantidades poco significativas, algo de niacina, magnesio y es relativamente rico en potasio.
Su componente más característico es la cafeína, que ejerce su acción estimulante sobre el sistema nervioso, estómago, corazón y riñón. La cantidad de cafeína depende de la variedad de café así como del sistema de elaboración y preparación empleados. El contenido en cafeína de un café puede oscilar entre un 2,8 y un 4,6%, mientras que el café descafeinado sólo contiene alrededor del 0,1%.
¿Qué efectos produce el café en el organismo?
Los efectos del café sobre el organismo son debidos a la presencia de cafeína que actúa rápidamente y cuya acción puede durar de 3 a 6 horas, dependiendo de cada persona, de la edad y del grado de habituación. En general, sus efectos son:
Estimula la actividad cerebral, quita el sueño y disminuye la fatiga.
Tonifica el corazón.
Sube ligeramente la presión arterial.
Aumenta la resistencia en los deportes de media duración e intensidad moderada.
Favorece el consumo de grasas reduciendo el consumo de las reservas musculares de glucógeno.
Aumenta la producción de jugos gástricos en el estómago.
Inhibe la secreción de bilis y potencia la movilidad intestinal.
Es ligeramente diurético.
Se ha hablado de la posibilidad de que el café eleve los niveles de colesterol, pero no hay evidencias científicas que demuestren esta hipótesis y en todo caso dependería de la dosis consumida. Tampoco se han constatado científicamente sus posibles efectos adversos como factor de riesgo de osteoporosis, de cáncer de mama o de vejiga o de alteraciones cardíacas.
De cualquier manera, dos o tres cafés al día no suponen ningún problema para el organismo para una persona sana. Sin embargo, en ocasiones, su consumo excesivo puede ocasionar dependencia física que se manifiesta con dolor de cabeza, náuseas, fatiga, letargia y ansiedad, pero son síntomas reversibles que desaparecen al dejar de tomarlo.
¿Cuando debemos evitar el café?
Como medida de precaución se debe limitar o moderar su consumo en caso de: hipertensión, ansiedad e insomnio, enfermedades gastrointestinales (gastritis o úlcera duodenal), y embarazo o lactancia, ya que la cafeína es capaz de atravesar la placenta o pasar a la leche y el niño puede recibir tasas muy elevadas de cafeína.

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