Expediente Político/Por Alfredo CALVA

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Las llamadas….
En los últimos días ex colaboradores en la administración de Jaime Bonilla Valdéz, en especial los que se encuentran en el gobierno de Marina del Pilar Ávila, han recibido la llamada telefónica de quien fungiera como su secretario particular, Ricardo Moreno, en las que, este les hace un pequeño recordatorio de que su estadía en la administración bonillista se debió a la voluntad y consideración del ex gobernante, por lo que ahora los convoca a que se sumen al movimiento político que llevará a efecto a través de las siglas del PT.
Tras ser relegado del gobierno de Marina del Pilar Ávila Olmeda, no sólo de cualquier injerencia en su administración sino también de Morena en la entidad, el ex gobernador Jaime Bonilla Valdez sin rubor alguno se lanzó a los brazos del dueño del PT, Alberto Anaya Gutiérrez quien en la elección del 2012 lo hizo diputado federal a petición expresa de Andrés Manuel López Obrador y a quien le vendió la idea de que bajo su dominio el PT en Baja California será en la elección del 2024 la primer fuerza política con base en sus medios de comunicación y la experiencia electoral obtenida en las tres últimas contiendas.
Sin problema alguno Anaya Gutiérrez recibió a Bonilla en sus filas dado que de él, durante su etapa de gobernante en Baja California le entregó para su “programa» de guarderías infantiles que dirige su esposa, María Guadalupe Rodríguez Martínez, un predio localizado en la colonia Nueva Reforma II en la ciudad de Ensenada y que fue recepcionado por uno de sus empleados, el diputado federal, Armando Reyes Ledesma, con una superficie de casi una hectárea.
De inmediato giró instrucciones a otro de sus sirvientes en la entidad de nombre Julio César Vázquez, para que se abocara de inmediato a reclutar militancia para realizar asambleas extraordinarias y sustituir por quien designe Bonilla Valdéz a los, recientemente renovados liderazgos, dirigentes municipales del Partido y posteriormente celebrar el Consejo para reemplazar a Armando Reyes Ledesma, como coordinador estatal, labor que viene llevando a cabo el fiel empleado del líder nacional del PT y a partir de estas acciones arrancar el trabajo político con rumbo al proceso electoral del 2024, con la meta de desplazar a Morena y su militancia, así como minimizar el liderazgo y obviamente la influencia política de la actual gobernadora.
Las tareas encomendadas a Ricardo Moreno y Julio César Vázquez siguen llevándose a cabo por parte de los subordinados a Bonilla y Alberto Anaya, los resultados al parecer hasta el momento no son los deseados, sin embargo, esto se verá hasta el momento en que se celebren en los próximos días las asambleas extraordinarias para renovar dirigencias municipales.
Catarsis….
La presidente municipal, Montserrat Caballero Ramírez, aprovechó el evento de su primer informe gobierno para realizar en los primeros minutos de su turno de alocución, un acto de catarsis con expresiones melodramáticas buscando la empatía de todos aquellos que seguían la transmisión por las redes sociales, así como de los invitados que asistieron al patio central de palacio municipal a escuchar la postura de los ediles de cada una de las fuerzas representadas en el cuerpo edificio, al igual que la lectura del informe de a actividades de la alcaldesa.
La primer edil transitó en su obra desde la confesión de las llamadas a deshoras y en estado inconveniente que le ha realizado a la gobernadora para manifestarle su apoyo, hasta las expresiones de profundo drama como, “En mi gobierno no solapamos ni la corrupción ni los feudos de poder“, “Aquí en este Ayuntamiento no soñábamos la corrupción; aquí quien roba, se va; quien traiciona, no vuelve; y quien se equivoca de camino, lo regresamos por donde vino».
Frases que resultan impostadas cuando se piensa en la actuación de algunos de sus colaboradores como, Gerardo López, el Secretario de Bienestar; Miguel Ángel Bujanda, titular de Infraestructura Urbana o el Oficial Mayor, Marcelo de Jesús Machain Servín y ya ni que señalar respecto a su Secretario de Seguridad Pública, Fernando Sánchez.
Un informe de un año de gobierno en el que nada relevante hubo que contar y en el que queda a deber en materia de combate a la inseguridad.